lunes, 27 de julio de 2009

De Enfoques

Cnel. (Av.) Ego Correa Luna

Sobre: “La locura está de moda”


Estimado amigo Ricardo:
Quiero referirme a una nota del Sr. Nery Pinatto, en la que nos explica su posición sobre el plebiscito que promueve la anulación de la Ley 15.848, porque discrepo con la misma por varias razones.

En primer lugar, quiero felicitarlo por su entrega y entusiasmo cuando dio su apoyo al voto verde en el referéndum del 89, si esas eran sus convicciones, pero no entiendo, si - tal como hoy lo expresa - no compartía que se amnistiaran a decenas de sediciosos que habían violado ampliamente los DDHH y que no pagaron ni un día de cárcel, ¿por qué no impulsó un referéndum de iguales características, para derogar esa Ley de Amnistía?

Pero lo principal no es discutir lo que pasó hace tantos años y que fue solucionado con dos leyes, que pretendían seguir la tradición de aquellas revoluciones con miles de muertos (en 1904, sólo en Tupambaé, murieron 1000 de cada lado) y que terminaron con un abrazo y la vista puesta en el futuro, para legarnos el país que hoy tenemos, sino la necesidad de dejar atrás a esto que nos tiene anclados hace 25 años, por menos de 100 muertos de cada lado en un lapso previo casi igual, que va desde comienzos de los 60 hasta 1985.

Y en ese sentido, lo único que hay que hacer es respetar la Constitución y las leyes y poner todas nuestras energía en emular a nuestros ancestros, para tratar de dejarles a nuestro hijos un país mejor que el que recibimos.
He presentado un recurso de revocación contra el plebiscito, donde no queda ni una duda que dicha iniciativa es inconstitucional, ilegal, viola el Estatuto de Roma, constituye abuso de derecho, desviación de poder y fraude a la ley, de varias maneras, por lo que la Corte Electoral debería rechazarlo por improcedente, ya que el Art. 331 de la Carta Magna, que es el que establece los procedimientos para una eventual reforma constitucional, no es para obtener fines específicos por parte de un sector de la ciudadanía, que por otra parte violan los derechos humanos de otro.

No hay duda que de alcanzarse los objetivos perseguidos, se destruiría el sistema jurídico de nuestro país y al respecto quiero citar una frase de una nota del Dr. Carlos Maggi, publicada en Voces (ex Voces del Frente) donde expresa:

“Se propone que el cuerpo electoral pueda modificar la Constitución a tal grado, que se supriman los principios en los cuales se basa. Sería un caso extraordinario, que una norma constitucional plebiscitada pu­diera destruir la mayor parte de las normas que integran la Car­ta Magna y acabar con el siste­ma democrático vigente”.

Pero el simple hecho de aceptar una iniciativa de estas características por parte de la Corte Electoral, implica un antecedente tal que mañana se pueden impulsar otras de cualquier índole, si se consigue el número de firmas necesario, como por ejemplo, ejecutar a una persona, sin modificar el Art. 26 de la Constitución, que dice “A nadie se le aplicará la pena de muerte” o que una mayoría determinada prive a una minoría de sus derechos constitucionales.

La Ley 17.510, ratificó en el 2002 el Estatuto de Roma, que es la norma máxima a nivel planetario para juzgar los crímenes de Genocidio, Lesa humanidad y de Guerra y esa norma que es también Ley (y de rango superior, por tratarse de un tratado internacional) establece en su Parte III que se aplicarán los principios generales de derecho, ratificando, a texto expreso, en los artículos 22, 23 y 24 que no habrá crimen sin ley previa (Nullum crimen sine lege), ni pena sin ley previa (Nulla poena sine lege) y que el referido Estatuto se aplicará sin retroactividad (Irretroactividad ratione personae).

Este gobierno promulgó la Ley 18.026, que aparentemente se hizo para incorporar todas las normas del Estatuto de Roma a nuestra legislación, pero de una manera absolutamente segada, de manera tal que si Al Qaeda coloca una bomba, un domingo de tarde lluvioso, en un Shopping y mata miles de persona, no comete crímenes de lesa humanidad, por eso lo importante, como decíamos, no es seguir discutiendo lo que pasó hace ya varias décadas, sino respetar el marco jurídico vigente, en lugar de tratar de destruirlo (¿quizás como preámbulo de la constituyente que quieren impulsar?), para que sea la garantía de que esas cosas no vuelvan a pasar en el futuro y que si pasan, quienes las violen, recibirán todo el peso de la Ley, no importa del lado que sean.
Cnel. (Av.) Ego Correa Luna

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